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Instituto de Investigaciones Históricas UNSTA
Madre Eufrasia Iaconis
Autor/a: Ana María Silvestrin
Nombre de la Ficha: Venerable Madre Eufrasia Iaconis
Datos cronológicos: Fallecimiento 2 de agosto de 1916
Lugar: Buenos Aires, Argentina
Dirección: Roque Pérez 2750 – CABA
Palabras claves: Apostolado, caridad, huérfanos, enfermos.
Descripción / Breve reseña:
María Josefa Amalia Sofía Iaconis –Madre Eufrasia– nació el 18 de noviembre de 1867 en Casino de Calabria –hoy Castelsilano– diócesis de Cariati, sur de Italia. Sus padres fueron María Antonia Spina y Luis Antonio Iaconis.
Fue bautizada en la parroquia matriz de su pueblo, dedicada a Santa María Inmaculada; creció en el seno de un hogar cristiano. Tenía apenas cuatro años cuando la familia atravesó por la dura prueba de la muerte de su madre. Poco después, Sofía enfermó de gravedad, por lo que recibió la Primera Comunión en forma anticipada. Fue formada en la fe cristiana por su tío, el sacerdote José Iaconis y por su tía, la Madre María Fabiano, quien inició el Instituto Hermanas de Caridad, Hijas de la Inmaculada en 1874. En este último, Sofía participó en las actividades espirituales y caritativas, ingresó y vistió el hábito de novicia y profesó recibiendo el nombre de María Eufrasia. En 1887, se trasladó con María Fabiano a Roma para establecer allí el Instituto y pronto debió asumir tareas de responsabilidad como Superiora local.
En 1893, la Comisión Directiva del Hospital Italiano de Buenos Aires pidió a María Fabiano religiosas para la atención espiritual de los enfermos, por lo que ella envió hacia la Argentina a la Hermana Eufrasia, a pesar de que en Roma había comenzado a tener dificultades con las autoridades eclesiásticas de la Santa Sede. El 2 de agosto de 1893, manifestando una gran audacia apostólica, la Madre Eufrasia se embarcó al frente de siete religiosas hacia una ciudad desconocida, Buenos Aires. Durante los primeros tiempos en el Hospital Italiano, las religiosas cumplieron su misión sin obstáculos. Sin embargo, pronto surgieron desacuerdos con la Comisión Directiva provocados por la posición antieclesial de la misma, por lo que tuvieron que abandonarlo. Frente a esta situación, la Madre animó a aquel grupo inicial con fortaleza y decidió asumir otras obras apostólicas que respondieron a las necesidades de la Iglesia y de la sociedad de ese tiempo en la Argentina, dirigidas a la asistencia de los enfermos, a la educación de la niñez y al amparo de los más pobres.
Entre 1896 y 1899, la Madre Eufrasia encaró tanto obras propias como otras que le ofrecieron dirigir. En Buenos Aires inició el Noviciado y Colegio de la Inmaculada Concepción; además, por ofrecimiento de la esposa del Presidente de la República Argentina, Luis Sáenz Peña, se hizo cargo del nuevo Hospital de Belgrano, denominado Pirovano. La capilla de dicho establecimiento se convirtió en centro espiritual para el barrio; allí se celebraron los sacramentos y se agruparon con el correr de los años, distintas asociaciones pías; lo mismo ocurría en las distintas obras que emprendía la Madre Eufrasia. En Santa Fe aceptó instalar una comunidad, en el barrio Eloy Palacios de Rosario, con la perspectiva de un futuro colegio y accedió a hacerse cargo del Hospital Italiano de Santa Fe y Colonias. En Concepción del Uruguay, Entre Ríos, la Congregación se ocupó de un asilo infantil, que luego les fue donado y se amplió con un colegio. Le propusieron, también, a Sor Eufrasia dirigir la Casa de Expósitos en la ciudad de Córdoba.
Mientras se multiplicaban los pedidos y se ampliaban las obras en la Argentina, crecían las dificultades de la Congregación en Roma. El 30 de enero de 1901, el Santo Oficio decretó su disolución. Muchos factores influyeron en esta determinación: malos entendidos, acusaciones anónimas y sin fundamentos, por sobre todo, la reticencia en aquellos años para aprobar nuevos institutos religiosos. La Madre Eufrasia fue llamada por María Fabiano y viajó a Roma para gestionar alguna solución; permaneció desde mediados de 1901 hasta agosto de 1902, respondiendo con obediencia y fidelidad a la Santa Iglesia, y confiando permanentemente en la Providencia Divina, procuró salvar las obras emprendidas y a sus Hijas. Aceptando consejos, con suma prudencia, dio un primer paso pidiendo formar una congregación diocesana en la Urbe. Para lograrlo, debió cambiar el nombre de la Congregación, modificar en parte el hábito y las Constituciones. Así surgieron en Roma, las Hijas de la Divina Madre, este fue el camino necesario para la posterior fundación en la Argentina de una nueva congregación diocesana.
A su regreso de Roma, en Buenos Aires, fue nombrada Superiora Principal por el Arzobispo, Monseñor Mariano Antonio Espinosa. Entre 1902 y 1916 las obras apostólicas prosperaron y se iniciaron otras en distintas provincias de la Argentina: en Buenos Aires fue inaugurada (1903) en su sede definitiva la Casa Madre y el Colegio Inmaculada Concepción, con la capilla anexa, que se convirtió en centro espiritual para el barrio del Abasto. Éste contaba con una importante población de inmigrantes italianos, para los que la capilla desarrolló una especial labor pastoral. Hacia Santa Fe se envió una comunidad de Hermanas para que se hicieran cargo del Asilo Maternal Nuestra Señora de Guadalupe (1903). Se inauguró en Rosario el colegio La Inmaculada. En ese año, la Madre Eufrasia compró un terreno en Concepción del Uruguay, Entre Ríos, para el futuro colegio Sagrado Corazón de Jesús. Al mismo tiempo, recibió una donación en Córdoba, que le permitió fundar el actual instituto Nuestra Señora de Nieva. Años más tarde, en dicha provincia, adquirió el predio en el que se construyó el colegio Sagrado Corazón. Con la idea de iniciar un Noviciado, compró un terreno (1907) en Villa Devoto, en la ciudad de Buenos Aires. Allí se levantaría más tarde el Instituto San José. El Arzobispo de Buenos Aires, observando la incansable labor de las Hermanas bajo la guía de la Madre Eufrasia, dispuso la organización diocesana y aprobó la Congregación el 24 de septiembre de 1904. Inicialmente fue llamada como en Roma; pero muy pronto, la Madre Eufrasia logró que el Arzobispo gestionara ante el Papa Pío X, la autorización para tomar el título de la primitiva Congregación: Hijas de la Inmaculada Concepción, ya que el mismo reflejaba la esencia de su carisma mariano.
El incremento de la labor en las obras iniciadas, la necesidad de vocaciones para llevarlas adelante determinó que la Madre decidiera fundar un Noviciado en Italia. En 1911, partió hacia el norte de ese país, acompañada por la Hermana Estanislada Tognoni. En ese viaje, las negativas de las autoridades eclesiásticas para la instalación en Roma y en Génova probaron su prudencia y fe inquebrantable. Finalmente, un párroco de Milán, les solicita que se hagan cargo de un oratorio festivo, paso previo para que el Cardenal Andrea Ferrari autorizara la anhelada fundación, que se concretará en 1913. Fue allí, en Milán, cuando hacia 1914 comenzaron a manifestarse los síntomas de la enfermedad de la Madre Eufrasia, que se agravan cuando regresa a Buenos Aires.
La cima del Calvario se avecina, nos dice Ana O. Fernández, S., en su trabajo Un Carisma en buenas manos, pero la Madre Eufrasia no se detiene ante los trabajos que requiere la Congregación, su entrega es total. El 2 de agosto de 1916 murió en el Hospital Pirovano, donde había sido internada algunos días antes. Estuvo rodeada por sus Hijas y varios sacerdotes. Su velatorio, el funeral solemne y el entierro, que se efectuó en el cementerio de la Chacarita de Buenos Aires, pusieron de manifiesto el cariño y la admiración hacia esta religiosa excepcional.a
Enlaces y bibliografía:
El detalle de la biografía y de las obras emprendidas en la Argentina, en:
https://madreeufrasiaiaconis.ar/biografia/
- Fernández Ana O, S. Un carisma en buenas manos.
https://madreeufrasiaiaconis.ar/publicaciones/
- Fernández, Ana O., S. Las cartas de la Sierva de Dios, Madre Eufrasia Iaconis. I Construir y reconstruir. 1894-1911. Buenos Aires, Dunken, 2005. https://madreeufrasiaiaconis.ar/publicaciones/
- Las Cartas de la Sierva de Dios, Madre Eufrasia Iaconis. Tomo II: Consolidar los cimientos. 8 de enero de 1912 a 20 de mayo de 1914. Notas históricas de Lic. Ana María Silvestrin. Ágape Libros. 2017. https://madreeufrasiaiaconis.ar/publicaciones/
- Silvestrin, Ana M. “Congregaciones femeninas de vida apostólica. Condiciones de la acción en la asistencia de la salud. Las Hijas de la Inmaculada Concepción. (1893 – 1929)”, en: Religiosas en América Latina. Memorias y contextos. https://omp.uca.edu.ar/index.php/uca/catalog/book/33
- Las cartas de la Venerable Madre Eufrasia Iaconis. Las aguas torrenciales no pueden apagar el amor…
Notas históricas y traducción: Licenciada Ana M. Silvestrin. Ágape Libros, 2023.