{"id":418,"date":"2019-05-24T15:27:55","date_gmt":"2019-05-24T18:27:55","guid":{"rendered":"http:\/\/www.unsta.edu.ar\/ceop\/?page_id=418"},"modified":"2019-11-14T15:41:11","modified_gmt":"2019-11-14T18:41:11","slug":"la-vocacion-teologica","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/www.unsta.edu.ar\/ceop\/la-vocacion-teologica\/","title":{"rendered":"La Vocaci\u00f3n Teol\u00f3gica"},"content":{"rendered":"\t\t<div data-elementor-type=\"wp-post\" data-elementor-id=\"418\" class=\"elementor elementor-418\" data-elementor-post-type=\"page\">\n\t\t\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-f2dd083 elementor-section-full_width elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"f2dd083\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-60fd873\" data-id=\"60fd873\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-inner-section elementor-element elementor-element-524023f elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"524023f\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-inner-column elementor-element elementor-element-749e223\" data-id=\"749e223\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-c9b954c elementor-widget elementor-widget-heading\" data-id=\"c9b954c\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"heading.default\">\n\t\t\t\t\t<h3 class=\"elementor-heading-title elementor-size-default\">La Vocaci\u00f3n Teol\u00f3gica<\/h3>\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-inner-section elementor-element elementor-element-2b40144 elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"2b40144\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-inner-column elementor-element elementor-element-b2d42a2\" data-id=\"b2d42a2\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-e8f9659 elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"e8f9659\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<p><strong>Movido por un amor sin medida, Dios ha querido acercarse al hombre que busca su propia identidad y caminar con \u00e9l<\/strong> (cf. Lc 24, 15). Lo ha liberado de las insidias del \u201cpadre de la mentira\u201d (cf. Jn 8, 44) y lo ha introducido en su intimidad para que encuentre all\u00ed, sobreabundantemente, su verdad plena y su verdadera libertad. Este designio de amor concebido por el \u201cPadre de la luz\u201d (St 1, 17; cf. 1 P 2, 9; 1 Jn 1, 5), realizado por el Hijo vencedor de la muerte (cf. Jn 8, 36), se actualiza incesantemente por el Esp\u00edritu que conduce \u201chacia la ven dad plena\u201d (Jn 16, 13).<\/p><p>La verdad posee en s\u00ed misma una fuerza unificante: libera a los hombres del aislamiento y de las oposiciones en las que se encuentran encerrados por la ignorancia de la verdad y, mientras abre el camino hacia Dios, une los unos con los otros. Cristo destruy\u00f3 el muro de separaci\u00f3n que los hab\u00eda hecho ajenos a la promesa de Dios y a la comuni\u00f3n de la Alianza (cf. Ef 2, 12-14). Env\u00eda al coraz\u00f3n de los creyentes su Esp\u00edritu, por medio del cual todos nosotros somos en El \u201cuno solo\u201d (cf. Rm 5, 5; Ga 3, 28). As\u00ed llegamos a ser, gracias al nuevo nacimiento y a la unci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo (cf. Jn 3, 5; 1 Jn 2, 20. 27), el nuevo y \u00fanico Pueblo de Dios que, con las diversas vocaciones y carismas, tiene la misi\u00f3n de conservar y transmitir el don de la verdad. En efecto, la iglesia entera como \u201csal de la tierra\u201d y \u201cluz del mundo\u201d (cf. Mt 5, 13 s.), debe dar testimonio de la verdad de Cristo que hace libres. El pueblo de Dios responde a esta llamada \u201csobre todo por medio de una vida de fe y de caridad y ofreciendo a Dios un sacrificio de alabanza\u201d. En relaci\u00f3n m\u00e1s espec\u00edfica con la \u201cvida de fe\u201d el Concilio Vaticano II precisa que \u201cla totalidad de los fieles, que han recibido la unci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo (cf. 1 Jn 2, 20. 27), no puede equivocarse cuando cree, y esta peculiar prerrogativa suya la manifiesta mediante el sentido sobrenatural de la fe de todo el pueblo, cuando, `desde los obispos hasta los \u00faltimos laicos\u201d presta su consentimiento universal en las cosas de fe y costumbres\u201d2.<\/p><p>Para ejercer su funci\u00f3n prof\u00e9tica en el mundo, el pueblo de Dios debe constantemente despertar o \u201creavivar\u201d su vida de fe (cf. 2 Tm 1, 6), en especial por medio de una reflexi\u00f3n cada vez m\u00e1s profunda, guiada por el Esp\u00edritu Santo, sobre el contenido de la fe misma y a trav\u00e9s de un empe\u00f1o en demostrar su racionalidad a aquellos que le piden cuenta de ella (cf. 1 P 3 , 1 5) . Para esta misi\u00f3n el Esp\u00edritu de la verdad concede, a fieles de todos los \u00f3rdenes, gracias especiales otorgadas \u201cpara com\u00fan utilidad\u201d (1 Co 12, 7-11). Entre las vocaciones suscitadas de ese modo por el Esp\u00edritu en la iglesia se distingue la del te\u00f3logo, que tiene la funci\u00f3n especial de lograr, en comuni\u00f3n con el Magisterio, una comprensi\u00f3n cada vez m\u00e1s profunda de la Palabra de Dios contenida en la Escritura inspirada y transmitida por la tradici\u00f3n viva de la iglesia.<\/p><p>Por su propia naturaleza la fe interpela la inteligencia, porque descubre al hombre la verdad sobre su destino y el camino para alcanzarlo. Aunque la verdad revelada supere nuestro modo de hablar y nuestros conceptos sean imperfectos frente a su insondable grandeza (cf. Ef 3, 19), sin embargo invita a nuestra raz\u00f3n \u2013don de Dios otorgado para captar la verdad\u2013 a entrar en su luz, capacit\u00e1ndola as\u00ed para comprender en cierta medida lo que ha cre\u00eddo. La ciencia teol\u00f3gica, que busca la inteligencia de la fe respondiendo a la invitaci\u00f3n de la voz de la verdad ayuda al pueblo de Dios, seg\u00fan el mandamiento del Ap\u00f3stol (cf. 1 P 3, 15), a dar cuenta de su esperanza a aquellos que se lo piden.<\/p><p>El trabajo del te\u00f3logo responde de ese modo al dinamismo presente en la fe misma: por su propia naturaleza la Verdad quiere comunicarse, porque el hombre ha sido creado para percibir la verdad y desea en lo m\u00e1s profundo de s\u00ed mismo conocerla para encontrarse en ella y descubrir all\u00ed su salvaci\u00f3n (cf. 1 Tm 2, 4). Por esta raz\u00f3n el Se\u00f1or ha enviado a sus ap\u00f3stoles para que conviertan en \u201cdisc\u00edpulos\u201d todos los pueblos y les prediquen (cf. Mt 28, 19 s.). La teolog\u00eda que indaga la \u201craz\u00f3n de la fe\u201d y la ofrece como respuesta a quienes la buscan, constituye parte integral de la obediencia a este mandato, porque los hombres no pueden llegar a ser disc\u00edpulos si no se les presenta la verdad contenida en la palabra de la fe (cf. Rm 10, 14 s.).<br \/>La teolog\u00eda contribuye, pues, a que la fe sea comunicable y a que la inteligencia de los que no conocen todav\u00eda a Cristo la pueda buscar y encontrar. La teolog\u00eda, que obedece as\u00ed al impulso de la verdad que tiende a comunicarse, al mismo tiempo nace tambi\u00e9n del amor y de su dinamismo: en el acto de fe, el hombre conoce la bondad de Dios y comienza a amarlo, y el amor desea conocer siempre mejor a aquel que ama. De este doble origen de la teolog\u00eda, enraizado en la vida interna del pueblo de Dios y en su vocaci\u00f3n misionera, deriva el modo con el cual ha de ser elaborada para satisfacer las exigencias de su misma naturaleza.<\/p><p>\u00a0<\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-853a78d elementor-widget elementor-widget-author-box\" data-id=\"853a78d\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"author-box.default\">\n\t\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-author-box\">\n\t\t\t\n\t\t\t<div class=\"elementor-author-box__text\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<div >\n\t\t\t\t\t\t<h4 class=\"elementor-author-box__name\">\n\t\t\t\t\t\t\tCongregaci\u00f3n para la Doctrina de la Fe\t\t\t\t\t\t<\/h4>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-author-box__bio\">\n\t\t\t\t\t\t<p>Instrucci\u00f3n sobre la vocaci\u00f3n eclesial del te\u00f3logo, n. 5-6.<\/p>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\n\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La Vocaci\u00f3n Teol\u00f3gica Movido por un amor sin medida, Dios ha querido acercarse al hombre que busca su propia identidad y caminar con \u00e9l (cf. 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