Esta expresión es del salmo 31 y fue dicha por Jesús en la cruz y se cuenta dentro de sus siete últimas palabras. Esta es un plegaria netamente sacedotal, porque en ella el sacerdote ofrece las angustias y dolores del pueblo de Dios y sus propias aflicciones con la confianza puesta en la resurrección de su Señor.
El salmo termina con una mira muy esperanzada y anima a seguir adelante en medio de las dificultades: “Sean fuertes y valerosos, todos los que esperan en el Señor” La conferencia se realizó en el anexo y contó con la presencia de numerosos alumnos de CUC y catequistas de la Diócesis de Concepción. El seminario culmina el viernes 4 de junio con la exposición del Gran Canciller, Fr. Pablo Sicouly.

|